Federación Los Cruzados Mz
  Idolos UC
 
Cada vez que se abre un nuvo post de la federacion los cruzados en el foro de managerzone, se presenta la historia de un Idolo en la historia del Club Deportivo Universidad Catolica.

ÍDOLOS UC

Néstor Raúl Gorosito



Llegó a Universidad Católica precedido del cartel de ídolo y respondió con creces al rótulo. Durante su primer paso por la UC constituyó, junto a otro ídolo, lo que César Luis Menotti denominaba como esas “pequeñas grandes sociedades”. El “Pípo” Gorosito llegó en 1994 junto a Alberto Federico Acosta, constituyendo una de las duplas más letales que recuerde el fútbol chileno, pero ¿qué aportaba el volante?

Simple, un talento descollante y una pulcritud exquisita a la hora de tomar el balón y comenzar a construir juego, era el arquitecto de cada avance cruzado y sus golpes caían con certeza en los pies de sus compañeros o en el arco rival. Su primera estadía se prolongó hasta 1996 y se fue sin plasmar, en estrellas para el Club, su aporte dentro de la cancha, pero tendría una segunda oportunidad.

Ésta llegó el año 2000 cuando volvió del fútbol argentino para integrarse nuevamente a Universidad Católica y recalar en los cruzados por otras dos temporadas, hasta el 16 de junio de 2001 cuando decidió poner punto final a su carrera con la camiseta universitaria ante Deportes Concepción.

Néstor Raúl Gorosito, sin duda uno de los más virtuosos en calzarse la diez cruzada, un hombre que demostró que la magia aún puede ser más poderosa que lo que hoy, lamentablemente, pretende imponerse en el fútbol por sobre el talento: lo puramente físico.

¿Cuál es tu sentimiento con respecto a la UC?

Un sentimiento importantísimo. Prácticamente me vi reflejado en un sueño de lo que uno pretende como institución y que lo constaté en la Universidad Católica. Es casi imposible encontrar las mismas facilidades para trabajar en otro lugar que no sea la Católica. A nivel profesional fue extraordinario y a nivel humano también.

¿Venir con tu socio el “Beto” Acosta también te dio mayores facilidades en esa temporada?

Si, pero no éramos sólo nosotros, sino que también había un gran equipo, grandes compañeros. Guardo el mejor de los recuerdos de ese momento y la Católica es el mejor de mis recuerdos.

¿Se podría decir que eres un cruzado de corazón?

Tengo grabado en el corazón al hincha de católica y todo lo que significa La Católica. La UC para mi es demasiado grande como para competir nada más que a nivel nacional o salir campeón cada 3 años. Tiene que tener equipo para pelear todos los años la copa libertadores, la sudamericana, porque como institución es extraordinaria, sólo le falta crecer en lo deportivo. Organizarse, Seguramente, Dios quiera que esto que lo que hicieron en la sudamericana lo vuelvan a repetir en la Copa libertadores y el día de mañana unirnos todos, para formar un equipo y encontrarnos en Tokio con todos los hinchas de la católica jugando una final. Eso es lo menos se merece una institución como ésta.





Patricio Toledo




De todos los arqueros que han pasado por Universidad Católica a lo largo del tiempo, sólo unos pocos pueden decir que han estado en el selecto grupo de los que alguna vez fueron reconocidos dentro de los mejores porteros del mundo.

Patricio Toledo es uno de ellos. En toda su carrera fue elegido tres veces el mejor arquero de Chile, cuatro veces el portero menos batido del campeonato, en una oportunidad el mejor de América y también el séptimo mejor del planeta en 1991.

Logro que él reconoce no haber podido conseguir sino fuera por su paso en el Club Deportivo Universidad Católica. En la UC el “Pato” jugó por más de 10 años, consiguió dos títulos nacionales (1984 y 1987), una copa Chile y fue protagonista de la obtención de la Copa Interamericana en 1995.

Pero no sólo en la UC mostró sus dotes como guardavallas. La selección nacional también tuvo la dicha de contar con este excelente portero que tantas alegrías brindó a todos los chilenos. Como por ejemplo aquella Copa América en nuestro país en 1991 donde el Pato Toledo fue genio y figura. Fue precisamente tras ese torneo internacional cuando fue condecorado como el mejor del continente y el séptimo a nivel mundial.

Como olvidar su juego elegante, distinguido, sus voladas e intervenciones que sorprendían a todos. Era un verdadero artista que provocaba con frecuencia que el público de pie aplaudiera sus lujos.

Actualmente, vive un nuevo desafío en el campo del fútbol universitario como entrenador de la selección de la Universidad Autónoma del Sur. En ese lugar, quiere verter toda su experiencia como ex profesional de este deporte y guiar a jóvenes valores que participan en la Primera División del Torneo ADUPRI

En toda su carrera defendió a 6 clubes profesionales y vistió por más de 10 años la “Roja de Todos”. Un profesional en todo el sentido de la palabra, un cruzado de corazón que siempre supo hacer de su trabajo en el pórtico un arte que hoy se hace difícil de olvidar




Mario Lepe


El gran capitán. Es el principal epíteto con el cual reconocen a uno de los jugadores más emblemáticos y queridos que han pasado por la Institución cruzada. Mario Lepe vistió por más de 20 años la camiseta de la franja azul en el pecho y se transformó en el futbolista que más veces a defendido sus colores a lo largo de su existencia.

Con la Universidad Católica ganó tres títulos nacionales (1984-1987 y 1997), la Copa Interamericana en 1994 y disputó la final de la Copa Libertadores en 1993.

En su carrera dio muestras de un gran sacrificio y amor propio. Supo de los sinsabores de la vida ya que debió sufrir en su carrera cuatro fracturas que lo tuvieron al borde del retiro. Sin embargo de todas salió indemne y siguió mostrando sus dotes en el campo de juego hasta el 2000, año en que se retiró de la actividad futbolística.

¿Qué recuerdos tienes de tu paso por la Católica, como jugador?

Llegué muy joven al club, en 1980 y con la expectativa de quedar o no. Finalmente quedé y la expectativa ahora era jugar o no. Venía de la filial de Green Cross que tiene en Santiago y me decidí por Católica porque la gran institución que es. Además me quedaba cerca de mi casa y tenía amigos que se querían probar acá. Mi sueño era jugar el día domingo y se cumplió con el tiempo, cuando subí al primer equipo. Tenía 16 años y debuté en primera división. Con 18 años obtuve mi primer campeonato y fui seleccionado nacional. Ahí me di cuenta que esto era lo mío. Nunca me cambie de club y mi vida siempre ha estado ligada en la Católica. Llevo 26 años ligado a la UC y para mí ha sido todo.

¿Qué significado tenía para ti, vestir la camiseta y ser capitán de la UC?

Un orgullo tremendo y una gran responsabilidad. Yo les digo a mis jugadores que no tengo sangre, por mis arterias corre la Universidad Católica. El hecho de ponerse una camiseta de una institución grande, seria y buena es siempre un orgullo. Además, al lado siempre tuve a grandes jugadores y no me arrepiento de decirlo que las veces que fui capitán, siempre fui ayudado por los demás. Es difícil que una persona sea responsable de todo un equipo y gracias a Dios, siempre tuve el apoyo de mis compañeros.

¿Qué mensaje le enviarías al hincha cruzado?

Lo principal es que sean más apasionados. Eso no significa que cuando las cosas andan mal, los hinchas los insulten o les griten. La pasión va en el apoyo incondicional y bajo cualquier presión. Es importante que también aprendan más fútbol para dimensionar lo que realmente se hace dentro de la cancha y que cosas faltan. El apoyo hacia el club, los jugadores y el técnico, siempre es muy importante. Uno siempre quiere hacer las cosas de la mejor forma y a veces no se puede. Pero que el hincha dimensione el esfuerzo que hace cada jugador.




José Manuel Moreno



En 1949 arribó a nuestro país, para defender los colores de la Universidad Católica, el astro argentino José Manuel Moreno quien en un año confirmó todos los antecedentes que le precedían y que lo han proclamado hasta el día de hoy (por los principales entendidos del fútbol) como el mejor extranjero que ha pisado canchas chilenas.

Y es que el “charro” (así le apodaban por su bigote al más puro estilo mexicano) reunía todos los atributos de un crack e incluso en la propia Argentina, tierra de excelentes jugadores, es considerado como toda una leyenda, a la altura de verdaderos ídolos sudamericanos como Maradona, Pelé y Di Stéfano.

Nació el 3 de agosto de 1916 en el barrio de la Boca, pero con su técnica deslumbró en los pastos de Núñez. Luego de exitosas campañas en River Plate, partió a México y tras brillar en suelo azteca, aceptó gustosa la invitación de la Católica.

Volante de exquisita técnica y gran despliegue físico. De un físico privilegiado, no tenía inconvenientes para defender en su propia área y llegar atacando en la misma jugada.

Moreno, fue el autor intelectual de la primera estrella de la UC en 1949 y dejó en los corazones de todos los hinchas cruzados una huella imborrable que marcó con su inigualable calidad.

En Chile confirmó todo lo que de él hablaban los diarios y las radios de la época. Su aporte en River Plate había llevado a los millonarios a la primera escena del fútbol mundial y apenas llegó a Chile confirmó que lo suyo no era producto de habladurías. todo lo que se sabía del ´´Charro´´ era cierto y lo ratificó desde que se calzó la camiseta cruzada.

Hasta hoy cualquiera que lo haya visto jugar no vacila en responder ante la pregunta de quién ha sido el mejor jugador que ha visto lucir la camiseta de la UC. José Manuel Moreno, es siempre la respuesta, los argumentos pueden variar, para unos la técnica, para otros la elegancia, otros hasta hablan de su estampa como jugador, pero nadie cuestiona que este símbolo del fútbol mundial caló la huella más profunda en muchos corazones cruzados.




Sergio Livingstone


 



En 1959, Sergio Livingstone abandonaba la actividad del fútbol tras 22 años de una exitosa trayectoria como arquero y de los cuales le regaló 20 a la Universidad Católica. Por eso, tras su emotiva despedida en el estadio Nacional, no extrañaba que la revista Estadio escribiera de su persona lo siguiente: “Por sobre todo quedó el recuerdo imborrable de una personalidad, de un revolucionario del estilo, de una amalgama de destreza, de imaginación, de elasticidad, de audacia y hasta la imprudencia. El recuerdo de un ejemplo de vocación”.

Y es que el “Sapo”, como era apodado cariñosamente por sus compañeros, es sindicado como uno de los mejores (si no el mejor) portero que haya tenido Chile en toda su historia deportiva. De hecho, fue el primer jugador nacional en ser figura en el extranjero y transformarse en capitán del poderoso Racing de Argentina en 1943.
Al primer equipo de la Universidad Católica arribó en 1938 y fue campeón en las temporadas 1949 y 1954. Además, con la selección chilena disputó 61 partidos, entre los cuales cuenta seis sudamericanos, un panamericano y el Mundial de Fútbol de 1950.

¿Qué recuerdos tiene de su paso por la UC?

Yo me siento fundador del fútbol de la Universidad Católica. Antes este deporte estaba desorganizado en la UC y entró en un campeonato. Yo desde el primer momento participé en esa época y jugué 22 temporadas. Fui capitán del equipo y primer seleccionado que tuvo la Católica. Por eso, para mí es un recuerdo muy imperecedero y una forma de vida que tuve durante mucho tiempo.

¿Qué sintió al vestir la camiseta cruzada?

Yo me siento muy identificado porque venía de un colegio católico (El San Ignacio) y yo opté por ingresar a la Universidad Católica. En esa época, uno podía elegir la Universidad y no como ahora que es una verdadera lucha entrar a estudiar a la educación superior. Elegí a la UC porque se identificaba con mi educación y era un sentido lógico prolongar todo aquello.

¿Qué saludo le enviaría a los hinchas de la Universidad Católica?

Les envío un saludo cordial y les diría que la educación es primordial, sobretodo tratándose de la Universidad Católica. La barra tiene que tener un comportamiento de acuerdo a estos principios. No deben decir groserías y menos insultar a los demás. Mucho menos, lanzar proyectiles. La idea es respaldar al equipo siempre y no sólo cuando gana. Cuando eso sucede, es muy fácil ir porque todo es bonito. Pierden y no van más. Hay que tener consecuencia con la asistencia y urbanidad en el comportamiento.
 
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